lunes, 3 de marzo de 2008

como cuando sueñas que te siguen
Cada vez que le veo o me lo encuentro en una casualidad dudosa por la calle, la otra, ella, reacciona igual: se va. De nada sirve el deseo de querer decirle que ya nunca más volveré a su casa, llena de mierda y de ceniceros. Tampoco sirve el pensar que yo, al fin y al cabo, estoy por encima de él y de su cama de libros sin sábanas y de boquetes de cigarro en el colchón; por encima de su mesilla de noche whisky pegajoso gritando estoy solo.

Adicto de mierda, le diría. Adicto de mierda, me paralizas y no es para tanto, que lo sepas. Que en realidad tu estás solo y yo no; que yo soy más joven, y más guapa, y más un millón de cosas que no te imaginas ni voy a dejar que lo hagas, por borracho, por maldito, por ser el rey del pollo frito con vocación de Baudelaire.

Pero nada. La traidora me ha dejado. Es algo así como cuando sueñas que te siguen y no puedes gritar: no tengo voz, me sudan las pestañas y se me caen las cosas de las manos. Quizá por eso también yo empiezo a beber, para que me salga la voz, para dejar de sudar, para hacer que no me importa.
Y de esta manera, sin saber qué es primero, el huevo o la gallina, me veo de nuevo apartando los libros de la cama, ignorando que no hay sábanas, ni desayuno, ni nada que se le parezca. Y por la mañana, al cerrar la puerta, carraspeo y me doy cuenta de que ha vuelto, que la voz, otra vez, está aquí: otra vez tarde, incoherente, groseramente alegre, como si su ausencia hubiera sido un sueño y lo que he dejado tras la puerta, un espejismo.

(La foto es de Ariadna)

10 comentarios:

Lara dijo...

...

carmen moreno dijo...

Parece que tenemos una querencia innata por la gente que puede amargarnos la existencia, por los que no nos dan más que quebraderos de cabeza. ¿Por qué?

acróbatas dijo...

Y tropezar una y otra vez con la misma piedra, a eso también tenemos una inclinación innata (o no tan innata?)...

Me he quedado sin palabras...

(a ver cómo arranco yo ahora a trabajar...)

Aina dijo...

Buf... ánimo...

mariona dijo...

Todo OK, eh? Tranquilamente.No es un texto súper reciente ... quería meterlo como cuentecillo pero ya he visto que no cuela...
Besos a todas!

síl dijo...

uFF!!! tremendo

pd. y esa artistaza de ariadna :)

Marian dijo...

(cojo aire)

Tre-men-do!!!

(De nada sirve el deseo de querer decirle que ya nunca más volveré a su casa...)

Un besito linda

Kika... dijo...

Digo lo mismo que Lara

...

(suspiro)

En fin... es que como me ponga a comentar...

besitos y magia,
K

Lena dijo...

Pues vaya con el cuentecillo, Mariona, qué capacidad para tocarle a una fibra.. Lo bueno es que no hay mal que cien años dure.

Bsos

Sonia dijo...

por experiencia personal que quizá no es transferible, crudamente digo que de nada sirve estar por encima cuando lo que se quiere es estar debajo... o al lado, auque sea.
Lo dificil es que esa parte de ti, ella, deje de materiarlizarse en un ente que huye... o al que dejas marchar porque en el fondo la debilidad no es sino una señal del deseo.