lunes, 20 de septiembre de 2010

BANGKOK DOS: DE TAXIS FLUVIALES Y CAMISAS ROJAS

En mi sexto día en Bangkok empiezo a apañarme bastante bien con los autobuses urbanos y con los transportes en general, cosa bastante gratificante por dos razones: es un logro hacerse entender (y entender a los thais en su hiper básico english, en el mejor de los casos), y uno se siente un poco más libre controlando la manera de moverse, en esta ciudad que me tiene un poco retenida por el tema de la visa a China.

Y es que cuando cuento la historia que estoy empezando ahora, suelo decir que lo más excitante es “to be the owner of my life”, que sé que suena súper vacilón, pero es que francamente así lo creo. Por eso me corta un poco las alas el tenerme que quedar aquí esperando un papelito. En fin, paciencia.

Los autobuses. Ayer por la mañana, un poco agobiada de pensar planes, me metí en el autobús que lleva a China Town, no con la intención de ir hasta allí, si no la de parar antes en un caotiquísimo mercado que había visto el otro día. Era (creo, nadie me lo ha sabido decir, o sea, no hablaban nada de inglés) el Mercado de los Ladrones (por lo visto se le llama así porque todo lo que solía haber antes era robado). Después de la experiencia de Chatuchak el día anterior, que resultó ser un mercado para modernos a lo Camden Town en Londres, éste me pareció la mar de auténtico. Mucho más mercadillo a lo Parla (versión Madrid) o San Adrià del Besós (versión Catalunya), y por ello más genuino, guarrete y curioso. Corroboré una vez más la capacidad tailandesa (intuyo que asiática en general) de montar cualquier negocio -comida, ropa, bar- a partir de una opción campista del asunto: unas mesas de camping, unas sillitas, una olla, unos fogones, y vas que te estrellas.

Perdiéndome por ahí con mi camarilla encontré, por fin, una parada de taxis fluviales, a los que les tenía muchas ganas. Bangkok, que se conoce también como la pequeña Venecia, tiene una circulación fluvial bastante intensa e interesante. Me monté en uno de ellos y río y manta.

Y en fin, la parte buena de no entender los carteles y de dejarse llevar por la corriente del río (nunca mejor dicho), es que esta ciudad, pornográfica y ahora también roja además de rosa, te ofrece sorpresas que tú no le habías pedido: Bajo del taxi fluvial y salgo en una zona de maxi rascacielos, a lo bestia, muy de aquí. Empiezo a ver multitudes de gente vestida de rojo, y huelo a manifestación. Es la primera congregación de los “camisas rojas” en Bangkok desde que a finales de mayo el Ejército puso fin a nueve semanas de manifestaciones y enfrentamientos en los que 91 personas murieron y 1.800 resultaron heridas. Se cumple el cuarto aniversario del golpe de Estado contra el ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawtra, y en honor a los muertos de mayo de este año y para exigir la liberación de los líderes encarcelados del movimiento, se han congregado todos. Vamos, un evento bastante histórico e irrepetible.

Sin poder disimular mi emoción intento averiguar, una vez más, qué es lo que está sucediendo, y a pesar de que los rojos tienen mucha disposición a dar a conocer la que ellos llaman su “voluntad democrática” (escrito en camisetas y en flyers), la comunicación vuelve a ser difícil por el tema del inglés, así que tras la singularidad y el shock del acto, vuelvo a la pensión dispuesta a documentarme y a entender en qué clase de acto había estado. La pena, no haber podido entender los matices. Lo bueno, en cualquier caso, haberme caído por allí.



Si todo va bien, mañana me voy, rumbo a Chumphon, a unos 500 km de Bangkok, el lugar donde empieza el sur de Tailandia en términos culturales, de dialecto y religión. Desde allí saltaré a Ko Tao, la (dicen) más tranquila de las islas de la costa sur del golfo de Tailandia. La ruta suele empezarse al revés, por las islas más cañeras a nivel fiesta, y luego se termina en ésta; pero mi treintañerismo está haciendo estragos: creo que me voy a evitar las islas de rubios y rubias cerveceros, yo ya hice un Erasmus!

viernes, 17 de septiembre de 2010

BANGKOK UNO: El colocón




En Madrid se quedaron un par de asuntos por resolver que me tuvieron la cabeza medio poseída durante todo el paso por Istambul, así que llegué a Bangkok el martes 14 con una extraña sensación de estar más allá que acá, combinada por el efecto alucinógeno resultante de mezclar el jetlag con el cansancio y con un montón de thais, budhas de oro y pantallas con post-adolescentes gigantes hablándote todo el rato, con esa especie de tono pornográfico que tienen las asiáticas cuando se ríen y hablan todas juntas.

Así que en realidad de momento esta es la sensación que prevalece: si a primera vista (aunque todavía me queda mucho por ver) tuviera que definir Bangkok con un adjetivo diría que es eso, una ciudad pornográfica. Los autobuses son rosas, los taxis son rosas, el consumo en general es lujurioso y excesivo, los cartelitos con corazoncitos y conejitos están a la orden del día, los mil millones de puestos de comida incitan a tener todo el día algo en la boca, el tráfico es obsceno y la contaminación escandalosa.



A los mochileros se nos manda (la sra Lonely Planet, y todas sus hermanas) a Khao San Road, una zona llena de albergues, holandeses rubios y quemados y clínicas para blanqueamiento dental, cambios de sexo e injertos de botox, en este orden.
(Pues menuda fama tenemos… )
Tras pagar la novatada, me cambié de hostel el segundo día y me estoy quedando al lado, en Banglamphu, que si bien no se libra de esta orgía de consumo y excesos, es un poco más tranquilo y menos postpúber.
Pasé el primer día entero entre esta especie de colocón de bienvenida, los trámites para la visa para China, y un dolor de barriga amenazante tras mis primeros noodles callejeros … y llevo tres días aquí, haciendóme el hueco, tratando de orientarme y de quitarme el jetlag y de entender discretamente cómo funciona esto.
Tengo que quedarme hasta el martes aquí por el tema de la VISA (la embajada china tiene mi pasaporte). Ahora mismo tantos días en una ciudad como esta, tan sobrecargada de estímulos, me agotan, pero igual tengo que dejar pasar el colocón… En esto estoy, en realidad. Por el momento, ya me han pasado un par de cosas cuanto menos inesperadas. Vamos viendo…



miércoles, 15 de septiembre de 2010

DESCONGELANDO EL FRAME


Hace tres años estuve muy cerca de hacer el viaje en el que me encuentro embarcada y la excitación de meterme en ese plan me hizo abrir este blog. No podía imaginarme entonces que tardaría tres años en hacerlo realidad.


Sin embargo, la rutina y la tremenda clarividencia de un día a día bastante poco bloguificable por aburrido, me hicieron descuidar esta ventana que, aún así, siempre he mantenido entreabierta dentro de mí con la idea de abrirla de par en par el día que por fin pudiera contar lo que motivó su creación.


Ese día es hoy.


Con el 2010 inauguré la convicción de que este iba a ser un año 10 y de que caminaba directa, finalmente, hacia el cumplimiento de mis sueños.

Hace exactamente cuatro meses dejé mi trabajo y mi casa en Madrid, y me fui a Cuba durante dos meses y medio a rodar un documental con una compañera que conocí el año pasado en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños, también en Cuba. El hijito, como nosotras lo llamamos, se encuentra en la fase final de postproducción a modo de incubadora milagrosa, y empezará en breve su tour por festivales. Todavía no tiene nombre (lo tenía, pero el pobre ha sufrido varias mutaciones antes de salir de la barriga), pero en breve será bautizado como se merece. (En plan tragicomico, me da un poco de pena no verlo crecer de cerca... los pros y los contras de ser una madre independiente).


Tras mi paso por España este agosto para terminar de editar el documental, inicio ahora el very big trip y el que es sin duda el planazo de mi vida. La historia ha empezado hace exactamente una semana en Turquía, pasando por Tailandia, donde he apenas aterrizado ahora, y seguirá con una ruta por el sudeste asiático todavía por definir (eso es lo que más me excita de todo esto), sólo con un par de certezas: a finales de octubre estaré en China visitando a mi hermano, y el 22 de diciembre vuelo desde Singapur hacia Australia, el país que dio origen a todo esto y mi auténtica fijación desde que soy pequeña (uno se pregunta exactamente por qué, y no sabría qué responder, pero así son las fijaciones, oiga: fijas). En Australia estaré viajando dentro y fuera del país y trabajando (o al menos, eso espero), una buena temporada, hasta agosto del 2011, donde haré una parada técnica (bonito eufemismo) de unos 20 días en Bali. Desde allí, volaré a Bangkok de nuevo para regresar a casa, en septiembre del 2011. Da un poco de vértigo enunciar planes a tan largo plazo pero, en realidad, lo único que tengo planificado en todo esto es el billete de vuelta. Lo demás, está por escribir.


Descongelo de esta manera este frame, que empezaba a ser un ladrillazo.


Blogspot no garantiza el correcto funcionamiento en los sitios donde hay censura, pero yo sí garantizo los cuidaditos necesarios a esta ventanita que quiere congelarse y descongelarse al mismo tiempo… como todos nosotros, en realidad.

Besos a todos!

martes, 7 de julio de 2009

RAZONES PARA ROMPER SILENCIOS LARGOS


Si asomas la cabeza todavía.
Hay razones para romper los silencios largos.
Este sábado presentamos el primer hijo de Bremen, el libro con algunos de los cuentos que se escribieron durante el primer año de la cueva.
No pasaremos lista, pero te presento las voces de los cuentos que hay dentro, verás cómo te tientan:
Está él, y ella, también él, y ella, además él, y ella, por supuesto él, sin duda ella, y él, y ella, y claro, no podía faltar ella, y ella, y ella, y cómo no, mi querido, él.
Asoma la cabeza allí también, anda...

Presentación de Camarote 503. 16 historias desde el Bremen
Sábado 11 de Julio 20:00
El Ladrón de Tinta (c/ Noviciado 2)

Más información aquí

martes, 27 de mayo de 2008

   Cada vez más prefiero los piropos que no suenan a eso.
                                         (Así me va)



Quién no lo sepa ya lo aprenderá, deprisa.
La vida no para, no espera, no avisa.
Tantos planes, tantos planes, vueltos espuma.
Tú, por ejemplo, tan a tiempo y tan
inoportuna.

Jorge Drexler
Inoportuna

domingo, 11 de mayo de 2008



DESPUÉS DE LAS AUSENCIAS...
...tenía ganas de volver sin hacer ruido, camuflarme discretita entre el engranaje cotidiano de todas estas casitas virtuales, y presentarme con una buena razón bajo el brazo, o una razón, al fin y al cabo.

Y traigo una.

Aquí nuestro último videoclip. Aarön Sáez y su gol de cardeñosa.

Nosotras lo hemos disfrutado, a pesar de los peros, que siempre se empeñan en estar y que al final, pues qué remedio, por pesados y constantes les acabas cogiendo cierto afecto.
Espero que lo disfruten ustedes también.

Y esta es la casita de Aarön, donde seguirle a él, y a sus pasos. Su disco se llama Fe, que no es porque sí, y la verdad, no viene nada mal entre tanto escepticismo.

Y nada más, por ahora.
Tras el regreso de las razones, más frecuencia y más constancia, desde luego.
Que ya está bien.