domingo, 24 de abril de 2011

El dibujito

"Nací para ahora mismo
para sólo este instante
decir que ha merecido
la pena tanta pena"

Belén Reyes,
de 'Ser mayor es un timo'


No sé cómo funcionará en cada uno; a mi me parece que todos tenemos dentro algo parecido a un dibujito de uno mismo en un futuro; un borrador a carboncillo que funciona para seguir avanzando y coger aire.

(Sueños, metas, todos esos nombres).

Para mi es un dibujito.



En ese dibujito yo soy yo jugando a ser otra en otro lugar: una ciudad dónde nadie me conoce, dónde puedo ser quién me de la gana, dónde tengo un jardín con tomates orgánicos que riego por las mañanas durante una hora y media, gota a gota, sin desperdiciar ni una, porque no tengo prisa.

En este dibujito también tengo un abrigo rojo, hablo otro idioma con mucha fluidez y sin acento, me paseo por calles nuevas todos los días, flirteo con todo el mundo, me busco la vida sin parar pero sin agonía porque lo hago casi por diversión, desayuno en bares dónde sirven tortas que no engordan y nunca tengo frío ni calor.

Esta ha sido la imagen de mi misma que durante mis últimos tiempos en Madrid me ayudaba a caminar. El horizonte. Pura magia y vitamina cuando era un secreto, promesa brillante cuando lo oficialicé.

Yo tenía un plan, que era el de mi dibujo.


O sea (y ahora que lo pienso): Llevo toda mi vida imaginándome en otra ciudad, la más lejana posible.


La historia es que lo he imaginado durante tanto tiempo, que siempre me he seguido viendo como cuando empecé a hacerlo: embalsamada en mis veinte años. Y de repente, estoy en Melbourne y tengo que volver a pasar por el escaparate dónde me he cazado mirándome, porque esta soy yo, la del dibujito, la que juega a todo eso, pero con diez años más.

Cuando diseñaba esta ficción a los veinte años pensé que la haría realidad a los veintiuno o a los veintidós; para los treinta este guión ya no me funcionaba, pero aún así, tampoco imaginé nada para la tercera decena ni por supuesto para después. Podemos decir que primero venía esto, y luego ya habría tiempo para dibujar más cosas.

El caso es que sí, tengo treinta años y estoy, por fin, en el dibujito. Y no pasa nada, claro que no. Es raro, pero no pasa nada. Sigo jugando y aquí estoy. Camino por Melbourne pensando en maneras excitantes de explicar las diferencias entre ‘ser’ y ‘estar’ a los alumnos a los que enseño castellano, mientras caigo en la cuenta –nunca es tarde- de que es fuerte tener dos verbos para lo que los ingleses sintetizan en uno, que además, en su traducción más absoluta significa existir.

No tengo un abrigo rojo porque definitivamente mis gustos han cambiado un poco. Hace una semana me compré una chaqueta marrón con borreguito por dentro en una tienda de segunda mano. Allí flirtée un poco con mi (cada vez mejor) inglés (que desde luego no es lo fluido que era en mi dibujo). Fue un flirteo tímido, porque otra de las cosas que ya no es igual que en el dibujito es que ahora soy una tímida (inexplicable); pero salí contenta, del flirteo y del abrigo marrón.

Espero que abrigue, porque en la realidad de este dibujo, Melbourne es ahora una ciudad que se prepara para el invierno: empieza a hacer frío y creo que además, será peor en unos días. Llegué a este sitio muy ligera, con ropa de verano, y no tengo mucho más a parte de mis dos vestidos cien veces lavados y mi forro polar, pero tampoco quiero comprarme cosas. He aprendido a vivir ligera, y es una de las cosas que más me gusta.

En otro orden de cosas, Unax Ugalde ha paseado su palmito estos días por El Festival de Cine la Mirada, aquí en Melbourne. Un Festival en el que he estado implicada para poder ver películas gratis. A Unax, le veía y le leía en la cara la ilusión de estar en la otra parte del planeta. Y mientras yo pensaba que los dibujitos están sobrevalorados. Esto es otra ciudad, claro que sí. Pero con los mismos vicios de todas las ciudades. Estoy parada aquí, ya no estoy viajando. Y es Melbourne, lo que tú quieras, pero dejar de viajar es triste.

Lo que sí que es verdad es que nadie me conoce, que puedo flirtear (si quiero, y me atrevo) con quién me de la gana, que las calles cada día son nuevas, que vivo con dos vegetarianas defensoras a ultranza de las ballenas y por lo tanto es más fácil que nunca plantar tomates, y que estoy en el culo del mundo.



Sobrevalorado o no, lo cierto es que al final todo es bastante parecido al dibujito, a pesar de los treinta años y de que las tortas sí engordan.

10 comentarios:

conde-duque dijo...

Enhorabuena por lo del dibujito.
La diferencia entre ser y estar es como toda la filosofía de Heidegger: difícil de explicar.
Pero abrígate un poco, que con catarro y el moco colgando no es tan fácil flirtear.
Besos.

eli dijo...

M'ha atrapat aquesta radiografia, potser m'atreviria a dir, encara més íntima. I espero que, ara tampoc, no deixem mai de fer dibuixets de futur, de somnis i il.lusions.

El Roto dijo...

No se me da bien dibujar... Jamás me dibujé mirando por una ventana el otro lado del mundo y jamás pensé que eso me reportara tanta felicidad. Sigue dibujando, la pizpireta chica de rojo es arte en movimiento.

mariona dijo...

Conde, pues a mi me parece que los cararros dan cierto rollo de "cuídame un poco, anda" que mola. Los mocos no, claro.
Estimada sis, ara més que mai, en realitat.
Mi drawer favorito, tú también dibujas, ¡no mientas! (Pobre de ti si no la haces...)
Besos y abrazos a los tres!

rafoo dijo...

No et conec ni se qui ets, pero fa temps que et segeixo i m'encantaria fer el que tu fas.
Estic encara per decidirme si marxar o qe fer..
pero m'agradaria saber com ho vas fer tuu.

mariona dijo...

Hola Rafoo.
M'alegra que aquesta finestra et mantingui encesa la xispa.
Jo crec que el secret és voler-ho per sobre les altres coses, amb totes les renúncies que això també comporta.
Però si ho fas sera sens dubte l'encert de la teva vida.
Si vols escriu-me un e-mail i en parlem.
Fins aviat!

kika... dijo...

Mi blog de referencia es este...

besos enormes a muchos frames por segundo (y no pases mucho frío),
K

Aroa dijo...

qué bueno lo del dibujito
yo no sé por qué siempre me imaginaba en blanco y negro en el futuro... como si todas las imágenes que no son presente fuesen fotos antiguas de lo que no conocí

envidia das, maja

Anónimo dijo...

me ha encantado mariona , me ha emocionado. Que gusto que da leerte. besos

Juanet

rosa homs dijo...

M'ha agradat això del dibujito. Mentre encara hi sigui a temps...