viernes, 19 de octubre de 2007

(Hay que creer a Olivier cuando cuenta que ahora que ya no les necesita, entran todas las noches en su habitación)






En un lugar absurdo de un tiempo perdido, el menos vergonzoso de ellos se presenta:


- Hola. Voy a romper el hielo. Yo soy el del trabajo que no le dieron.
El de acento andaluz, sin pensárselo, se atreve:
- Pero el trabajo ya era casi suyo, ¿no? Y además él era el mejor candidato…
- Sí, pero al final desde la empresa decidieron ahorrarse ese sueldo, y claro, como eran pocos e iban muy liados, nadie se acordó de llamarle. Ya sabes…
- Ahhh… bueno, visto así… Yo más o menos como tú: soy el de la tercera cita. Sabes cuál ¿no? La cita en la que ella no acudió, ni llamó… ni todo eso.
Un tumulto de voces rompe la calma. El de acento andaluz se defiende.
- ¡No gritéis! Ella tampoco se explicaba por qué le entró miedo.,. y hasta que ella no se entendiera, yo no podía aparecer. Además –se disculpa- seguro que él ya lo habrá superado.
Al fondo, susurros asimétricos: no ha convencido al auditorio. Decide contraatacar:
- Chicos, que queréis que os diga…. nunca he soportado la linealidad…
- ¡Yo tampoco! –salta el de la gorra- ¡Aborrezco la linealidad! –grita, histriónico- Yo soy el del pasado que ha borrado, el del dolor reseteado que decide no salir a la superficie… y sí, compañeros, lo sé –solemne- : todo sería más fácil si de vez en cuando decidiera visitarle y se lo recordara todo… pero me aburre lo predecible y me pone el misterio… brindemos todos… por lo impredecible!

Y así fue, en un chin casi obsceno, cómo festejaron su reunión, ociosos e inconscientes, todos los capítulos perdidos. Les enorgullecía haberse salido del camino con el coche en marcha. La conciencia de haber dejado huérfanos y desvalidos a sus hermanos en el territorio de lo consecutivo les mareaba de placer.
Y en esta borrachera no premeditada, todos ellos, fugitivos, se pusieron de acuerdo para jugar de nuevo a romper la linealidad. Volverían del exilio. Pero esta vez lo harían todos de golpe. Ebrio de excitación, el de los recuerdos borrados cerró la estrategia:
- Ya veréis: ahora que ya no nos busca, si aparecemos todos al mismo tiempo va a ser mucho más divertido. Creedme: nunca miento.

No hay comentarios: